Apreciado donante:

Nos mueven los sentimientos de solidaridad hacía nuestros hermanos y hermanas para que cubran sus
necesidades básicas, guiándonos por un mensaje que se encuentra en la Biblia en el versículo Mateo
25:35–46, donde Jesús nos da la clave más importante:

Porque tuve hambre, y me disteis de comer

Tuve sed, y me disteis de beber

Fui forastero, y me recogisteis

Estuve desnudo, y me cubristeis

Enfermo, y me visitasteis

En la cárcel, y vinisteis a mí.

 

Hoy en día, estuve en el desempleo y me encontraste un trabajo; estaba en la calle y me llevaste a un
pequeño hogar. Era anciano y me acogiste con amor; tenía violencia de género y me socorriste; me
quitaron mi casa y me ayudaste a recuperarla…

Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿Cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o
sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? .Y respondiendo Jesús y les dijo: Os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis.
Los que tenemos fe, debemos ayudar y los resultados de esta ayuda nos llena el corazón de alegría. Por ello ayúdanos para dar una oportunidad a los más desfavorecidos, tu donación es importante. Muchas gracias por tu generosidad.

Dios te recompensará por mil veces.

Manuel López Ruiz/ Secretario Fundación FEESS